Y entonces cuando tienes una tarde libre, para sentarte a leer en el parque. Cuando vuelves a ver lugares que ya has visto varias veces; te das cuenta que ya vives ahí.
Hoy me compré una almohada y así anduve por las ciudad con mi almohada bajo el brazo.
Imaginen esta escena: Un cuarto de 18m2. Estaba yo con dos amigos coreanos, una chava de Hong Kong, un finlandés, una inglesa, un norteamericano y un portugués. Tomando cerveza con estos cuates con los que apenas podía comunicarme. Vi mi reflejo en el espejo y vi a los demás y pensaba: “neta si parezco mexicano”